jueves

Capítulo 7: Encuentro con el Jefe

La última vez que escribí conté mi deseo de visitar el Barrio donde mi papá vivió la aventura que narra en su diario. Finalmente lo hice y en los próximos posts voy a contar cómo fue, además de publicar algunas fotos. Estuvo bastante bueno aunque también fue medio raro ya que conocí a algunas personas “extrañas” por así decirlo. Por eso he andado desaparecida aunque también porque volví a recibir llamadas por parte de ese hombre que me dijo que “conoció a mi papá”. Tal vez sea muy pronto como para comentarlo pero al parecer se quiere encontrar conmigo ya que tiene “algunas cosas que contarme”. Ya veremos de qué se trata, ahora, el Capítulo 7 ¡Gracias a todos por el aguante!

Victoria me ordenó que me levantara. Era la primera vez que veía a la mejor artillera del Barrio tan de cerca. Me pareció hermosa. Su pelo oscuro contrastaba con su piel blanca lo cual creaba un efecto mágico. Pero más allá de sus finas y bellas facciones, el rostro de Victoria indicaba seguridad y furia. Sin hablar demasiado me empujó y me dijo que caminara por delante de ella. Me advirtió que cualquier otro movimiento sería respondido con una piedra que “me reventaría la cabeza”. De más está decir que obedecí sin discutir. Atrás de nosotros quedaban dos chicos tirados en el pasto que podían asegurar que Victoria hablaba en serio.


En cuestión de segundos había pasado de ser prisionero del Cazador a ser prisionero de la Banda del Jefe. Tenía algo de temor pero más bien curiosidad por lo que iba a pasar. Acababa de salvarme de la muerte e inconscientemente pensaba que nada peor podría pasarme.
Caminamos unas cuantas cuadras. El sol pegaba fuerte y no había nadie en las calles. Victoria no hablaba, solo iba detrás de mí con su hondera lista para disparar. Pronto vi que nos acercábamos a la misteriosa Base. Me puse algo nervioso cuando supe que estaba por entrar a ese extraño lugar donde habitaban los feroces guerreros del Jefe, el personaje más admirado y odiado de todo el Barrio.

Finalmente llegamos a la Base. Al igual que el búnker de la Banda del Cazador, estaba en el patio de una casa rodeada de árboles y arbustos. Victoria me obligó a entrar. La Banda del Jefe era conocida por ser una de las más numerosas pero en ese momento había muy pocos chicos en su interior. Deduje que estarían dispersos por el Barrio, investigando o en alguna misión. No me olvidaba que la guerra contra el Cazador estaba a punto de estallar. Lo que no me imaginaba era que días después yo iba a jugar un papel demasiado importante en la resolución del conflicto.


Además de una suerte de cabaña, había un gran árbol en la Base. En lo alto había alguien observando la inmensidad del Barrio. Era el Jefe. Victoria llamó a unos chicos para que me vigilaran mientras ella iba a buscarlo. Hacia el fondo del patio había una segunda cabaña. Tenía aspecto como de abandonada pero despedía humo por una chimenea. Me pregunté quién estaría adentro y qué estaría haciendo ahí.


Pronto, el Jefe bajó del árbol y se dirigió hacia mí. Era extraño, en tan solo una hora iba a terminar siendo interrogado por los dos líderes más importantes del Barrio. Pero el Jefe me pareció distinto al Cazador. Si bien inspiraba temor y respeto, su mirada no era la misma. Era una mirada que transmitía misterio, como la de alguien que guarda muchos secretos, secretos que lo atormentan pero que nunca revelará a nadie.

Me preparé para ser menospreciado e insultado pero, para mi sorpresa, el Jefe resultó ser alguien amable que pretendía transmitir confianza.


-Volviste a nacer ¿Eh? El Cazador no se anda con vueltas, por suerte Victoria andaba cerca.

-Sí…
-¿Viste la puntería que tiene? Es impresionante.

-Sí, me gustaría darle las gracias pero no parece estar de humor.

-Jajaja, no te preocupes. Así es siempre.


La buena onda del Jefe parecía sincera así que me aventuré a hacerle una pregunta.


-Lo que no entiendo es porqué estoy acá ¿Soy prisionero?

-¿Prisionero? Yo no diría eso, solamente te quiero hacer unas preguntas, pero primero lo primero ¿Cómo te llamás?

-Julio
-Ah, como Julio Verne. Buena novela esa Cinco Semanas en Globo ¿La leíste?

-Sí, muy buena.

-Me gustaría volar en globo alguna vez, pero por ahora estoy más cerca de hacerlo con un barrilete, jaja


Al decir eso, el Jefe me miró de una manera extraña que me inquietó ¿Acaso sabía lo del barrilete de Florencia y los Planos Maestros?


-Y decime, Julio ¿Por qué el Cazador te quería cortar la garganta?


Finalmente, el Jefe mostraba sus verdaderas intenciones. Quería sacarme información, seguramente pensaba que yo podía revelarle varios datos importantes de su enemigo… o quizás estaba detrás de los Planos Maestros. Como fuera, no podía contarle la verdad. No podía fallarle a Florencia entregando semejante información. Mi deber era encontrar esos Planos, no dárselos a la Banda más temible del Barrio.


El nerviosismo empezaba a apoderarse de mí. Ya no recuerdo muy bien qué le dije, pero inventé una historia poco creíble. Yo andaba cerca de la Base del Cazador, sus guardias me detuvieron pensando que era un espía y antes de que pudiera dar explicaciones, el Cazador mandó a que me ejecutaran sin más.

El rostro del Jefe comenzó a cambiar. Ya no transmitía amabilidad ni confianza, ahora parecía tener cierta indignación-

-Julio ¿Hay algo que te haga pensar que yo no voy a dar la misma orden que el Cazador? Es más, podría cortarte la garganta yo mismo, ahora mismo.


-No entiendo…- dije dispuesto a no ceder.

El Jefe sonrió e inmediatamente gritó un nombre, creo que “Berenice” o algo así. Enseguida apareció una chica que llevaba un vestido de color morado. Era pelirroja, pálida y hermosa, aunque de apariencia y mirada inquietante. Oscura y melancólica. Berenice, si es que así se llamaba, traía un enorme cuchillo en la mano. Se lo dio al Jefe y se marchó. Antes me miró a los ojos, como si le sorprendiera verme ahí, como si ya me hubiera visto antes.


El Jefe me puso el cuchillo en la garganta y pude sentir el frío del metal en mi piel.
Verdaderamente sentí miedo, pero no por volver a estar tan cerca de morir sino por la mirada del Jefe. Había cambiado totalmente. Ahora estaba loco, endemoniado, decidido a matar.


-Escuchame, pelotudo, mejor que me digas la verdad porque no tengo ningún problema en cortarte la cabeza y sacarte los ojos ¿Me entendés?


Estuve a punto de confesar todo a los gritos. El barrilete, la caída de Florencia, los Planos Maestros, el Mensajero, la traición de Damián y Ezequiel, todo. Pero una vez más me vino a la memoria la cara de Florencia, su sonrisa y sus ojos. Me la imaginaba en el hospital, inconsciente, soñando, desesperada por no poder hacer nada para cumplir su misión y me di cuenta que era mejor morir a manos de ese demente antes que fallarle.


-¡Ya te dije la verdad! ¡Matame si querés, pero eso es lo que pasó!


Entonces el Jefe me soltó. Por supuesto que seguía sin creerme pero no pensaba matarme. Se calmó, sonrió, me palmeó, dijo que había sido un gusto conocerme y me dejó ir. Yo no entendía nada pero me apresuré antes de que se volviera loco de nuevo. Pero cuando me alejaba me dijo:


-Si tenés algo más para decirme, ya sabés donde encontrarme. Vamos a estar muy cerca de vos.


Me fui caminando muy rápido por las calles solitarias. Me sentía humillado, angustiado y cansado. Enseguida me vino un pensamiento demasiado fuerte: abandonar todo. Ya no quería saber nada con la misión. Me habían traicionado, me habían golpeado, me habían amenazado y me habían puesto dos veces un cuchillo en la garganta. Ya eran suficientes aventuras para mí. Prefería volver a mis libros, mis cómics y mis películas. Sin embargo, cuando estaba llegando a mi casa, me encontré con el padre de Florencia. Me saludó y me dijo que estaba a punto de ir a visitar a su hija al hospital. Al instante me preguntó si quería ir con él. Dudé un segundo pero pronto acepté. Esa pequeña decisión iba a cambiar por completo el curso de los acontecimientos.

4 comentarios:

Profesor Arturo dijo...

¡Este capítulo estuvo tremendo! Mucha fuerza, aventura y pasión. Saludos, Juli

Srito Ale dijo...

Es tan atrapante todo lo que se puede leer acá. Más aún cuando alguien como yo comienza a extrañar las aventuras.

Que tengas una excelente semana.
Au revoir.

Julieta dijo...

Profesor Arturo: Gracias por pasar! Creo que diste en el clavo: "fuerza" es la palabra que andaba buscando para describir lo que escribió mi viejo. Saludos!

Srito Ale: ¿Viste? Leer cosas como ésta te despiertan ese deseo juvenil de vivir aventuras. Yo, al ser mujer y al haber sido criada por mujeres (mi mamá y mi abuela) no pude vivir demasiadas aventuras y hay días en los que ese deseo aparece de manera irrefrenable. Que vos tambien tengas una excelente semana!

Velkar dijo...

Enganchado a la historia. Magnífica manera de administrar el suspense. A ver qué es lo que pasa en el hospital...