miércoles

Capítulo 9: Y entonces quedaron dos

Al otro día volví a reunirme con Lombriz. No dejaba de sorprenderme cómo la Banda se había reducido a nosotros dos. Florencia en el hospital, Alexis desaparecido, Damián en la Banda del Cazador y Ezequiel dando vueltas por ahí, seguramente sirviéndole de apoyo externo. Sin embargo, ambos estábamos enteros, dispuestos a continuar. Pero había que ser inteligentes. Teníamos que inventar un plan que nos permitiera encontrar los Planos Maestros sin exponernos a las traiciones y a los cuchillos en la garganta. Había llegado el momento de pensar con claridad y desarrollar una estrategia perfecta. Estaba cansado de ser el estúpido al que traicionaban y amenazaban. Ahora me tocaba a mí dar un golpe.
Con Alexis y el Errante desaparecidos, nos dábamos cuenta que lo mejor era probar con la Banda del Cazador. Infiltrarse nuevamente era arriesgado y algo tonto.
Entonces, tuve una especie de revelación. Uno de esos momentos en donde todas las piezas encajan mágicamente a la perfección.

-Tenemos que contarle al Jefe lo de los Planos Maestros.

Lejos de sorprenderse, Lombriz me miró con curiosidad, como sabiendo que se venía algo grande.

-Mirá, el Jefe y el Cazador están a punto de entrar en guerra ¿No?
-Sí, todo el año se ha venido hablando de eso.
-Bueno ¿Y si le diéramos al Jefe la llave para derrotar al Cazador?
-O sea… ¿Contarle lo del camino secreto? ¿Ese que te lleva hasta su Base?
-Ese mismo.
-¿Y que ganamos con eso?
-Pienso negociar con el Jefe. Él me ayuda a encontrar los Planos Maestros y yo le digo cómo invadir y derrotar al Cazador sin correr riesgos.

Lombriz dijo que era un plan genial pero también arriesgado ¿Y si el Jefe decidía quedarse con los Planos? Yo también había pensado en eso pero igualmente teníamos que probar. Me sentía invadido por una extraña seguridad. Me sentía capaz de lo que fuera y tenía que aprovechar ese estado. Sin embargo, había otra cosa que nos preocupaba: Damián y Ezequiel ¿En que andarían esos dos traidores? Pensaba en la mente maliciosa de Damián y ya no me sentía tan confiado. Decidimos que Lombriz se acercaría a la Base del Cazador para espiar sus movimientos mientras yo iba a encontrarme nuevamente con el Jefe.

No tardé mucho en llegar a las puertas mismas de la Base del Jefe. Como lo suponía, inmediatamente me salieron al paso algunos guerreros. Sin alterarme, levanté mis manos y les dije que tenía información valiosa para el Jefe. Enseguida apareció un flaco, rubio y alto, que blandía dos afilados palos a modo de espadas. Parecía de muy mal humor y por un momento creí que me atravesaría con una de sus armas.

-¿Y vos quién sos, maricón?

En ese instante apareció el Jefe.

-Está bien, Pablo, no hay problema. Adelante, Julio.

Pasé por el medio de Pablo y sus guerreros y pude notar el desprecio con el que me miraban. Tan acostumbrados estaban a ser lo más poderosos del Barrio que cualquier extraño era basura para ellos.

Bien. Estaba en un momento crucial. Tenía que mostrarme seguro ante el Jefe pero también debía lograr que confiara en mí. Había decidido revelarle nada más y nada menos que el secreto de los Planos Maestros y la jugada tenía que salirme a la perfección.

El Jefe sonreía satisfecho. Veía como una victoria el hecho de que yo hubiera vuelto. Desde el principio él sabía que yo tenía cosas importantes para decirle sobre el Cazador y ahora estaba ansioso por escucharme. Decidí que debía usar esa ansiedad en mi favor.

-Bueno, Jefe, no te equivocabas, tengo información para vos.

El Jefe no ocultaba su satisfacción.

-Te escucho.

-Cuando el Cazador me capturó acusándome de espía, tenía razón. Me infiltré en su Base buscando algo muy importante.
-¿Qué era?
-Algo llamado Los Planos Maestros.

El Jefe seguía sonriendo pero de forma diferente. Su intriga iba creciendo cada vez más.

-Nunca escuché sobre esos “Planos Maestros” ¿Qué son?
-Todavía no se.
-Hmm, no sabés, pero aún así te tomaste la molestia de venir a contármelo… ¿Qué es lo que buscás?
-Quiero que me ayudes a robarle los Planos al Cazador – dije tratando de mostrar seguridad.
-Jaja ¿Y a cambio de qué, Julio? Además ¿Qué pensás? ¿Que soy un pirata?
-Bueno, está claro que no hubiera venido hasta acá si no tuviera algo para ofrecer: La victoria sobre la Banda del Cazador.

Tal como esperaba, el Jefe pareció estremecerse al escucharme. Sin perder tiempo, le mencioné la existencia del camino secreto que podía llevarlo a las puertas mismas de la Base del Cazador sin ser descubierto. La intriga en los ojos del Jefe podía adivinarse a kilómetros de distancia y pronto hizo la pregunta que yo esperaba:

-¿Dónde está ese camino?
-No te lo puedo decir hasta tener tu palabra de que me vas a ayudar a encontrar los Planos Maestros.

El Jefe accedió y procedí a explicarle con detalle dónde estaba el camino secreto que me había mostrado el Mensajero. Me daba algo de gracia y satisfacción que el chico más poderoso y respetado del Barrio tuviera que recurrir a mí para tomar sus decisiones. Se podía decir que lo tenía en mi mano. Ahora era yo el que controlaba la situación, o al menos eso creí en ese momento porque al terminar nuestra conversación, el Jefe me agradeció, me dio la mano, sonrió e hizo un extraño gesto a alguien que estaba detrás de mí. Al darme vuelta, recibí un terrible golpe en el estómago. El espantoso dolor que vino después solo puede ser comprendido por quien haya pasado por lo mismo. Me faltaba el aire y caí de rodillas mientras miraba a mi agresor reírse. Era Pablo, el rubio de las dos espadas.

-Seguramente, mientras venías caminando para acá, pensabas: “El Jefe es un boludo, cuando le cuente mi historia, va a caer como pajarito en la trampa” ¿Me equivoco? ¡Jaja! ¡Seguro que lo pensaste! Y por otro lado ¿Hacer un trato conmigo? No, Julio, así no funcionan las cosas en el Barrio. Yo pongo las condiciones.

El Jefe se agachó junto a mí para tenerme cara a cara.

-Y la condición que pongo es que a partir de ahora sos nuestro prisionero y después, vas a venir con nosotros a invadir la Base del Cazador.

Apenas le presté atención. Sólo podía concentrarme en el intenso dolor que se prolongaba en mi estómago.

4 comentarios:

Velkar dijo...

Al fiiiinn!!

Pero, qué corto, jajajaja.

Me encantó. La trama sigue siendo excelente. Una lectura más que agradable.

Ójala no tardes tanto en incluir el siguiente.

Julieta dijo...

Hola, Velkar! Gracias por la paciencia! Haré lo imposible para tener rápidamente el Capítulo 10.
Besos!

Srito Ale dijo...

cuanta inocencia q lleva Julio encima...

Buena semana tengas Julieta
Au revoir

Vale Vale dijo...

Coincido con Ale ¡Como le han pegado a ese pibe! Jaja. Genial este capítulo. Juli, ponete las pilas y posteá más seguido, jaja. Besos.