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Capítulo 1: Vacaciones de Verano

En este primer capítulo, transcripto íntegramente de su diario, mi papá (Julio) cuenta los trágicos hechos acontecidos durante el primer día de vacaciones de verano. Menciona a su banda de amigos, al Barrio (al cual describe como "mágico"), un misterioso barrilete cruzando el cielo y a Florencia, una amiga de la que confiesa haber estado completamente enamorado.

En unos días va a empezar el otoño. Las clases ya empezaron, hace una semana. Sin embargo, en este momento necesito escribir sobre los emocionantes y terribles sucesos que viví durante el verano. Todo empezó el primer día de vacaciones. Ese nefasto día (uno de los peores de mi vida) prometía ser glorioso y el comienzo de grandes aventuras. Lo había estado esperando casi con desesperación ya que las últimas semanas de clase se estaban volviendo insoportables. Cuando al fin llegó fue como liberarse de una pesada carga. No podía creer que el 5to grado hubiese terminado y que solo me faltara un año para empezar la Secundaria. De todas formas, eso no me importaba en lo más mínimo. Lo que realmente me importaba al empezar ese primer día de vacaciones era que al fin iba a vivir mi primer verano en el Barrio. Ese mágico y extraño Barrio en el cual ya no vivo y que extraño demasiado.

Había llegado al Barrio hacía menos de un año y desde el principio me impresionó su silencio, su inmensidad (es realmente enorme), sus misterios y sus miles de árboles. Pronto me hice de un grupito de amigos y cuando la escuela lo permitió, nos dedicamos a explorar y a vivir aventuras en el Barrio. Pisé casi todos los baldíos, conocí el Bosque (la plaza del Barrio), anduve por el Desierto, crucé el Río (una misteriosa corriente de agua que corre por la orilla de las calles y que ningún chico sabe dónde se origina), peleamos contra otras bandas, vi el Laberinto, las Colinas, la extraña y enorme Torre… En fin, conocí casi todos los rincones del Barrio. Pero los conocí superficialmente y por eso esperaba ansioso las vacaciones, porque en ese momento iba a tener todo el tiempo del mundo para explorar aún más y vivir más aventuras. Quería ser como uno de esos personajes de Emilio Salgari o como los héroes de las películas. Esperaba descargar toda mi energía y mi sed de aventura en ese misterioso e increíble Barrio.

Por eso había esperado tanto ese día. Día que empezó de manera inmejorable: no solo me reuní con mis 4 amigos de la Banda sino que también vino mi mejor amiga, Florencia. Hacía como dos meses que no podía verla fuera del colegio. Ahora al fin iba a poder experimentar una gran aventura de verano y estar todos los días con Flor. Podría verla en las calles, en los patios, al aire libre, lejos de la escuela.

Estaba enamorado de Florencia desde los primeros días de clase pero nunca había sido capaz de decirle nada al respecto. Me ponía como loco cuando me miraba, cuando me dedicaba alguna sonrisa y ni hablar si en algún momento podía llegar a rozar su mano. Pensaba todo el día en ella y me daba mucha ansiedad si no podía verla. No íbamos al mismo grado y eso era desesperante. Esperar al recreo para poder mirarla y quizás intercambiar algunas palabras (si no nos interrumpía alguna de sus aburridas amigas) me mataba pero valía la pena. Florencia era única. Al igual que a mi, le encantaban las aventuras, corría, saltaba tapias, trepaba árboles. Era pura energía ¿Cómo no me iba a enamorar? Hubiera dado cualquier cosa para que supiera lo que sentía por ella. Quisiera haber tenido el valor para decírselo pero nunca me animaba, siempre esperaba el momento preciso y por supuesto, ese momento nunca llegaba. Estúpidamente pensaba que el destino nos uniría en lugar de yo mismo hacer algo al respecto. De todas maneras, también había pensado que el verano sería un buen momento para decirle todo lo que sentía. En ese momento no podría haber imaginado como las cosas se echarían a perder.

Estábamos los seis en mi patio, hablando con entusiasmo de todo lo que íbamos a hacer mientras preparábamos nuestras armas, o sea, nuestros palos, cuando un barrilete perdido apareció volando por el aire, a unos 100 metros de nosotros. No estaba muy alto y mientras iba perdiendo altura, se quedó enganchado en las ramas de un árbol. A mi me pareció una imagen pintoresca y poco más, pero Florencia dijo que había que ir a buscarlo. Al principio, ninguno le veía la gracia a su idea, incluso Ezequiel le dijo que no jodiera pero Florencia insistió. Dijo que sería una aventura trepar semejante árbol y que si no queríamos ir, iría ella sola. Acto seguido salió a la calle en busca del barrilete. Nos miramos con los chicos y nos dimos cuenta que no nos quedaba otra más que acompañarla. Damián se quejaba y sugirió que Flor debería irse a jugar con sus muñecas. A mi me resultaba muy extraña su insistencia con ese barrilete pero pensé que si lograba bajarlo podría sumar una buena cantidad de puntos para con ella.

Enseguida llegamos a la esquina donde estaba el árbol. Es un árbol enorme, como de 20 metros. Lombriz me preguntó
“¿Querés que suba?” pero le dije que no. Lombriz es extremadamente ágil, al ser tan flaco le resulta muy fácil hacer esa clase de proezas, pero yo quería llevarme el crédito. Empecé a trepar y vi que Florencia hacía lo mismo. “Dejá, Flor, yo lo traigo” le dije, pero ella siguió subiendo. No era nada fácil abrirse paso por entre las ramas pero, antes de que me diera cuenta, ya iba por más de la mitad. Florencia me alcanzó rápidamente. Su agilidad era sorprendente. “¿Una carrerita?”, me dijo sonriendo cuando se puso a mi lado. Mi corazón se aceleró de emoción pero casi se me sale por la boca cuando vi como Flor desaparecía de mi vista y se iba para abajo. La rama donde pisaba se acababa de romper y Flor estaba cayendo. Se golpeó con varias ramas, se lastimó los brazos y las piernas y se estrelló de espaldas contra el suelo.

Fue terrible. Creí que había sido un sueño. Nunca había visto algo así, no parecía real. Florencia estaba consciente pero no se movía, ni gritaba, ni decía nada. Lombriz y Ezequiel salieron corriendo a buscar ayuda. Alexis se arrodilló junto a ella desesperado sin saber qué hacer. Damián, impactado, se tomaba la cabeza. Florencia había caído unos 10 o 15 metros y se había dado tan tremendo golpe que todavía me resuena en la cabeza el ruido que hizo su cuerpo al chocar contra el suelo. Bajé a toda velocidad y cuando toqué tierra noté que Florencia quería decirme algo. Apenas le salía la voz. Me agaché junto a ella, muy confundido y casi mareado y pude escuchar que me decía al oído:
“Julio… encontrá los Planos Maestros… encontralos”. Apenas terminó de pronunciar esa frase, se desmayó.

Presentación

Hola, mi nombre es Julieta Figueroa, tengo 19 años y estudio Periodismo. Presentarse es fácil, lo difícil va a ser explicar porqué abrí este blog y cuáles fueron las extrañas y misteriosas razones que me llevaron a hacerlo.
Como para empezar tengo que decir que me fascina todo lo relacionado con la investigación. Me encanta redescubrir el pasado, encontrar cosas antiguas que hablen de sucesos que ocurrieron hace décadas, hablar con gente que tiene historias para contar. Pienso que no hay nada como una buena historia. Y si bien me considero una mejor lectora, ahora me toca a mí contar una historia. Una historia oscura, enigmática y atrapante que tiene como protagonista a mi papá.
Mi papá desapareció cuando yo tenía 5 años. No me acuerdo casi nada de él. Fui criada por mi mamá y mi abuela. Nunca nadie supo que fue de mi papá. No andaba en nada raro. Trabajaba y se llevaba bien con todo el mundo. Según mi mamá, llevaba una vida predecible y rutinaria. Y sin embargo, desapareció sin dejar rastros. La policía lo buscó por todas partes, los medios cubrían todos los días cómo se desarrollaba el caso pero no se encontró NI UNA SOLA PISTA. Revisando recortes viejos de diarios y revistas veo que hasta un par de mentalistas se interesaron y ofrecieron sus servicios para saber qué le pasó a mi papá. Se elaboraron docenas de teorías y se dijeron miles de estupideces: que mi papá llevaba una doble vida y estaba metido en negocios sucios y lo hicieron desaparecer, que tenía una amante y se escapó con ella, que lo secuestraron extraterrestres, que era un espía de algún gobierno, que todo era un complot entre él y sus allegados, etc. Sólo les faltó decir que nunca existió y que era producto de la imaginación colectiva.
Prácticamente crecí sin padre y cuando le preguntaba a mi mamá cómo era él siempre se limitó a decir que era una buena persona y que vaya a saber Dios qué le pasó. Mi curiosidad nunca se conformó con eso y hace un mes me propuse averiguar todo lo que pudiera de él con la esperanza de saber porqué desapareció ¿Por qué tomé esta decisión? Bueno, todo empezó como un simple trabajo para la Facultad. Mi única motivación era investigar y contar una historia apasionante pero, a medida que me fui sumergiendo en este misterio, comprendí que también necesitaba conocer a mi papá, saber quién fue ese hombre que desapareció sin dejar rastros hace 14 años. En mi investigación, encontré mucho más de lo que esperaba. Me encontré con el pasado de mi papá, allá en donde todo empieza: la infancia.
Todavía no sé porqué desapareció ni en donde está pero poco a poco me voy acercando. Lo que van a leer a continuación es un diario que escribió mi papá cuando tenía 12 años y narra una serie de extraños sucesos que vivió durante unas vacaciones de verano en su barrio. Encontré este viejo cuaderno en un baúl con pertenencias de mi papá que mis abuelos aún conservan. Además del diario también había un par de novelas clásicas de aventuras: La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson, Sandokán de Emilio Salgari y Un Capitán de 15 años de Julio Verne.
No sé hasta qué punto lo que cuenta mi papá en su diario ocurrió en verdad y hasta qué punto hace uso de su desbordante imaginación influenciada por sus lecturas para transformar lo que escribe en una historia fantástica. Como sea, me he propuesto descubrirlo porque presiento que en esos sucesos vividos por mi papá cuando tenía 12 años está la clave para saber porqué desapareció.
Además de mis averiguaciones y teorías iré transcribiendo el diario de mi padre. Espero que quienes se interesen por esta investigación también puedan apreciar una historia increíble, extraña y fantástica que me ha cambiado la forma de ver la existencia.

Julieta Figueroa
Mayo de 2009